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| CONTEXTUALIZACIÓN La idea de la CÁMARA AMANTE nació en 1996, con la propuesta que el fotógrafo Juan Fernando Ospina presentó en el Festival Internacional de Arte Ciudad de Medellín. La idea, en un principio, consistía en que las parejas se tomaran el espacio público y se besaran en frente de las cámaras de seguridad. En su momento el proyecto fue rechazado, al parecer por falta de recursos. Cinco años después y con el apoyo de la Alcaldía de Medellín y Metroseguridad, la CÁMARA AMANTE es un sueño hecho realidad.Un total de 107 de las 120 cámaras que custodian a Medellín estarán dispuestas para captar una gigantesca puesta en escena con el amor como protagonista en la ciudad. El viernes 7 de septiembre, entre las 2 y las 5 de la tarde, más de 80 personas, representarán actos e historias alrededor del tema del amor, frente a las cámaras de vigilancia de Metroseguridad. Alternarán artistas, humanistas, niños y personas corrientes que representarán sus propuestas en un tiempo máximo de 2 minutos. Las puestas en escena, captadas por las cámaras de Metroseguridad, se transmitirán en directo por Telemedellín, Canal U, Teleantioquia y en tiempo real por Internet a través de la página www.comportamientoysalud.com. Las memorias harán parte de un documental de 52 minutos sobre el performance. En respuesta a la convocatoria realizada por LA CÁMARA AMANTE, se recibieron más de cien propuestas de Medellín, Bogotá y varios países del mundo. Ideas de Tailandia, Inglaterra, Estados Unidos, Argentina y Venezuela, enriquecieron la selección de la que se escogieron 78 propuestas. El 7 de septiembre se montarán actos e historias de artistas, grupos culturales, intelectuales, niños y ciudadanos comunes que por primera vez se están sensibilizando con un montaje artístico. El dato insólito de LA CÁMARA AMANTE ha sido encontrar coincidencialmente que el 7 de septiembre es el día mundial de las intervenciones como protesta ante las cámaras de seguridad. Mensajes de apoyo e invitaciones como la de la revista de la Web, Universes in Universe, han estimulado nuestro trabajo. La participación de la comunidad nos ha hecho sentir que estamos cumpliendo nuestro objetivo.El equipo creativo y de producción lo conforma un grupo interdisciplinario de artistas, técnicos y humanistas. Muchos de ellos docentes y especialistas en el area de artes visuales e investigadores en el tema de arte y ciudad. Se cuenta además con el apoyo de la Alcaldía de Medellín, la Subsecretaría de Comunicaciones, Metroseguridad y la Secretaría de Gobierno. Toda la infraestructura y la experiencia necesarias están dispuestas por el equipo para ejecutar con éxito LA CÁMARA AMANTE. Idea y dirección: Juan Fernando Ospina. Asistentes de dirección:Giovanna Trujillo, Manuela Vargas. Coordinación de arte: Mauricio Mejía Correa. Diseñadora gráfica: Lina Maria Trujillo.Comunicaciones: Marcela Barrios. Página web: Alejandro Duque. Equipo de Coordinadores: Alexandra Vélez, Marisol Molina, Sandra Múnera, Claudia Escobar, Daniel Hoyos, Osman Cardona, Fernando Londoño, Claudia Uribe, Ana Lucía Pérez. Coordinadores de emisión: Tatiana Delgado, Pablo Ochoa. Dirección del documental: Juan Guillermo Arredondo. Cámara: Camilo Osorio.Maria Andrea Kronfly, asistente de dirección. Marcela Barrios, Comunicadora . Conferencistas Alejandro Duque, maestro en artes plásticas. Docente Universidad Nacional TEXTOS SOPORTE GARGOLAS por Juan Fernando Ospina, 2001 En la edad media las gárgolas eran unos monstruos en piedra colocados en las fachadas de los recintos sagrados.Temerosos de que los demonios pudieran atacar su fé, que era su posesión más preciada, los hombres confiaban a las gárgolas la defensa de su espiritualidad. Medellín, como en un resurgimiento de las costumbres medievales, confía la protección de sus más queridos bienes, los materiales, a un moderno sistema de vigilancia que evoca a las gárgolas; las cámaras de Metroseguridad.Como en un gigantesco set cinematográfico, robos, violaciones, asesinatos, atentados terroristas, accidentes automovilísticos y otros actos violentos son puestos en escena día a día frente a las cámaras de Metroseguridad. Hechos como estos han hecho de esta ciudad una de las más violentas del mundo. Medellín debe ser narrada nuevamente y nuestras historias redescubiertas. Hemos decidido entonces, por medio de la CÁMARA AMANTE, invitar al amor para que recupere su papel protagónico en el teatro de lo público. LA CIUDAD Y EL ARTE: UNA RELACIÓN DE ORDEN ESTÉTICO por Oscar Jairo González , 2001 Hay que ser nómada, atravesar las ideas como se atraviesan los países y las ciudades. Francis Picabia. Cuando se habla de la ciudad y el arte, podría creerse de antemano que todos sabemos qué es la ciudad y qué es el arte. Resulta de por sí, que entonces lo que encontramos al principio de este acercamiento a este tema, sean una serie de obstáculos, de barreras e inclusive de fronteras que nosotros mismos, como observadores, nos establecemos; porque sin duda, estamos instalados, dentro de unas estructuras demasiado formales y demasiado racionales, que hacen muy evidente nuestra incapacidad para ver la ciudad, para verla como arte, para vernos a nosotros mismos como artistas. Toda vez que se dice ciudad y arte quedan pues imprecisiones, vacíos y problemas formulados, en la medida en que no podemos definirlos con la exactitud, la concreción que quisiéramos. La ciudad es indefinida, es imprecisa e improbable; lo mismo es el ciudadano, indefinido, inanticipable e infinito. La ciudad es para el ciudadano que participa en su construcción, una obra de arte inacabada, por eso mismo siempre está interviniéndola para ello. Es una tarea infinita, por eso contiene elementos de orden estético, de sensibilidad, de impresiones, de pasiones y al mismo tiempo, de muerte, de insensibilidad, de cansancio y de tedio. Queda al ciudadano-artista, hacer posible la combinación de estos elementos para explotar con mayores resultados lo que ciudad y él mismo tienen y son. De este modo la ciudad es para los ciudadanos, una ciudad que posee una física y una metafísica, inalcanzable e inabordable, por lo tanto lo que ocurre en ella, no nos ocurre a nosotros. Nada más equivocado, que concebir la ciudad, como un hecho accesorio, instrumental y funcional para nuestra vida en la ciudad, sino que es un hecho fundamental, principal y fundador de mis relaciones con ella y con los otros ciudadanos. Así mismo, como consecuencia inevitable y problemática, por lo demás; el arte es también considerado en esa misma dimensión. Es ornamento, es aquello con lo que se llena la ciudad, como se da cuando la ciudad se "llena" de esculturas, de instalaciones, de intervenciones y de in/mediaciones sin sentido y sin tensión e intensión no dicen nada y nada puede hablar allí y nada puede ser escriturable, y que realmente no realizan su verdadera finalidad, lo estético. La de provocar la observación estética. Goce de lo estético extraído de la escultura, que de por sí, debe llevar entonces a la necesidad de comenzar una formación. Formación es aquí, para la ciudad y para el arte, dar forma a la ciudad. Queremos decir, que cuando se observa, por decir una escultura, lo que esta ha de propiciar es el deseo de conocer más; por lo tanto, que haya una enseñanza, así y esta sea momentánea, como toda verdadera enseñanza. Lo que en la cantidad de "teoreticas" que se hacen sobre la ciudad, habría que saber es hasta donde y en que medida si lo que proyectan es el conocimiento y la revelación de la ciudad y del ciudadano como artista, o más bien, si lo que se proponen y lo que necesitan es "construir" tesis y tratados sobre la ciudad. En Fernando Pessoa no hay una tesis sobre Lisboa o en Roberto Arlt sobre Buenos Aires, lo que hallamos son la relevancia de las sensaciones, una anatomía de sensaciones sí podemos hablar de esa manera y en ese orden de la sensibilidad. Ya que si la ciudad es entonces el espacio para la mayor experiencia de la observación del ciudadano mismo y sus naturalezas, entonces debe estar y ser menos teorizada y más vivida en libertad, más conocida en los intersticios, en las oquedades, en los vacios y no en la "historia", como lo dice Guy Debord: "La historia universal nació en las ciudades, y alcanzó su superioridad con la decisiva victoria de la ciudad sobre el campo. Marx consideraba como uno de los mayores méritos revolucionarios de la burguesía el hecho de haber "sometido el campo a la ciudad" y a su atmósfera emancipadora . Pero si la historia de la ciudad es la historia de la libertad, ha sido también la de la tiranía, la de la administración estatal que controla tanto el campo como la propia ciudad. Hasta ahora, la ciudad se ha limitado a ser el escenario de la contienda por la libertad histórica, pero no ha llegado a ser el terreno de su posesión. La ciudad es el elemento de la historia por ser, al mismo tiempo, una concentración de poder social que posibilita la empresa histórica, y una conciencia del pasado. La actual tendencia hacia liquidación de la ciudad expresa, pues, a su manera, la falta de subordinación de la economía a la conciencia histórica y la falta de una unificación de la sociedad mediante la cual ésta recupere los poderes de los que ha sido separada". Todo esto debe ser claro en la tendencia y en la tentativa que se hace y para qué; y que también exista y se dé en ellas la expresión y la manifestación de lo súbito, de lo arbitrio y de lo intempestivo. Que se desea a veces, borrar y excluir por el hecho de no ser demostrable y verificable. Hay una comunicación con la ciudad, que no puede expresarse ni manifestarse inmediatamente, sino que ella va haciéndose en el trayecto mismo, en su experiencia y ensayo de esa experiencia, como lo sería Nueva York para Arthur C. Danto que determina muchas de sus visiones, percepciones y conceptos sobre el arte. O sea, que lo que piensan y meditan proviene en parte de la presencia de la naturaleza de la ciudad misma. La ciudad es entonces un taller de formación para el arte, cada vez que el ciudadano hace una inmersión, una penetración y una travesía por ella; de modo tal, que ella también lo atraviesa, lo vulnera y le da forma. Es en ese taller llamado ciudad donde se conocen las técnicas para vivir la ciudad, para hacerla vivir con nosotros. Y por eso entonces la ciudad se mira como quien mira un cuadro de un artista, la artesanía de un artesano, la escultura de un escultor y la construcción de un constructor. Hacer ver la ciudad es vernos a nosotros mismos, y por eso la ciudad y sus ciudadanos se hacen indestructibles e invunerables, o sea, conservan en movimiento su tradición, su historia, su nombre como ocurrió en el Renacimiento con artistas, por no mencionar sino a dos como Leonardo da Vinci y Lucas Cranach, que llevaron los nombres de sus ciudades hasta su muerte, hasta más allá de su muerte. Eran la ciudad eterna, podría decirse. Todo eso le orienta, le dice cosas, le introduce inquietudes, le propicia percepciones. O sea, le trastorna el orden normal y formal, para incitarlo a caminar por otros territorios de esa ciudad. Territorializa la ciudad por observar con una técnica artística. Geómetra del tiempo y del espacio; ciudadano de la perspectiva. El ciudadano es artista porque en cada momento esta inventando la ciudad, eso es lo que hace un artista cuando hace arte, es decir, inventar siempre lo nuevo. El ciudadano se orienta en la ciudad, porque posee arte, y ese arte es trascendental para él como para la ciudad. Decía Nietzsche en 1874 a Erwin Rodhe: "Yo odio las ciudades mezcladas y sin carácter, que no constituyen una totalidad". Nos queda por hacer que la ciudad sea una totalidad: mezcla de ideal, de sueño compartido entre los ciudadanos. Contra las ciudades devastadas, la ciudad hecha arte por todos los ciudadanos, no por uno. |
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